nos encontrarán, todavía, motivos para volver a enamorarnos
¿y qué sentido encuentran a estos intentos, sino inútiles al menos débiles, de trascender?
estuvimos ahí en los estallidos.
respondimos temblando a las preguntas, a todas.
no hay ambición que nos haga sentir frágiles, y nosotrxs, igual, nos escribimos los miedos, apretamos los cuerpos y mientras cantabas me volviste a mirar, a hacer caras graciosas.
un gesto autónomo y sin dirección puede moldear lo ajeno, lo desconocido.
monumentos,
huellas,
cicatrices
y obsequios.
toda la distancia del mundo hace falta. las sombras y silencios que acompañan, todo el tiempo presentes, admiten mi derrota y tu ternura.
ojo! que caer, para mí, hace tiempo conserva su encanto.
Una primera aproximación, personal y estética, a la intrascendencia, me llegó por recomendación de Fito, en la esquina de Montes de Oca y Giménez. Jaranamama / LPND, principalmente Lucabezo y Hulkie fueron quizás la primera y más esencial influencia. Son raperos españoles, de Madrid, o lo fueron. El primero, parece, murió de sobredosis hace algunos años y se borraron todos sus temas, solo quedan los que subimos las personas que lo escuchábamos, y resonamos con él, al punto de descargar sus tracks, por algún motivo.
Lucabezo muerto. Rapero de la intrascendencia. Tuvo claro su destino, morirse al final, morirse al final es lo único claro.
Como anexo obvio, seadragon. La primera vez que escuché El negro tanguero - SEADRAGON fue de MD en un after íntimo después de un FestivAE de invierno, en la casa de Juli, lo puso Trotti. No sabía la letra, pero reconocía cada palabra, cada frase y sentimiento. MD, droga de la euforia intrascendente. Seadragon, artista sin perfil, sin avatar, sin marketing. Su discografía, si tiene sentido decirle así, está subida a Bandcamp, seguramente incompleta, por un oyente.
https://seadragonmusic.bandcamp.com/music
¿Qué es toda esta cuestión de la autoría?
Llevaremos nuestra tristeza, como una espada en la mano. Van a venir a buscarnos y estaremos en el palacio, pondremos la pava y el mate. Y dejá que te cuente, hermanx.
En otro sentido, algo más personal, también estrictamente estético, la línea fina y el blastover. Un cuerpo explotado en tattoos, con más tinta que piel a la vista,
eso sí me conmueve. Cuerpos afeitados, depilados, con cremas encima y tratamientos delicados, que persiguen la hegemónica perfección, es un gesto similar a mantener la integridad de un cuadro antiguo, de privar su condición de ruina. Un cuerpo, como todos, obligado a desaparecer.
En Latinoamérica, o sin grandilocuencias en mi entorno cercano y los que veo desde lejos pero en mi cotidianeidad, el minimalismo, no tiene sentido. No resuena, no dialogamos con él.
Un fragmento de Yan Jun:
“(...) hay muchas cosas a las que se hace referencia como ‘música experimental’, ‘música de vanguardia’ y ‘arte sonoro’. Preferiría que lo que mencioné anteriormente no existiera en estas categorías. Es cierto, porque el discurso trasciende la realidad, transmite una dirección, no un hecho. Esta música, o como sea que la llamen, es solo un hecho, nada más. Estas cosas no tienen ninguna importancia, solo son relevantes para un pequeño puñado de creadores y un público de 10 a 100 personas. Tal vez no merezcan ser llamadas música o arte. Afortunadamente, no desperdician recursos sociales y hacen felices a estas personas. Así que no importa si no es música. Eso es todo.”
De https://yanjun.org/archives/2355.png)

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