día del padre

Hoy que es día del padre me desperté pensando en mi familia.

También en el origen de la festividad. Parece ser que la primera vez que se festejó en Argentina fue en 1958, el 24 de agosto, en conmemoración al nacimiento de la hija de San Martín, “Padre de la Patria”. Una iniciativa coherente.

Dos años más tarde nos alineamos a la fecha elegida por los Estados Unidos, junto a varios países latinoamericanos. La historia por la que se decidió que el festejo tenga lugar el tercer domingo de junio es un poco torpe y tiene poco que ver con nuestro país, excepto por el hecho de que representa claramente un carácter cipayo.


En cuanto a mis orígenes, son un poco difusos los primeros días. 


Mis primeros recuerdos son viajando en la parte de atrás de alguno de los autos más viejos que tuvimos, probablemente un Chevrolet o Fiat, con mi madre manejando y dirigiéndonos a Ciudad Universitaria. Allí iba al jardín, con unxs quince compañerxs, mientras ella trabajaba como docente e investigadora en el pabellón de Exactas.

Me contaba una historia en la que me rescataba de unos piratas y, si mal no recuerdo, nos escapábamos en balsa de un barco. Me acuerdo de preguntarle cómo se sentía estar embarazada y que me cuente que ella no lo había estado, que a mí me tuvo en su panza otra persona pero cuando nací, con mi padre y mi hermana, me fueron a buscar y desde ahí me adoptaron como familia.

Una cosa que me quedó impregnada, aunque me la dijo cuando yo era un poco más grande, fue que si bien no tuvo la experiencia de gestar y parir, con el vínculo físico que eso significa, el día que el doctor nos presentó, ni bien me vió, sintió en su cuerpo una sensación inexplicable, sintió que era mi madre y que yo era su hijo, una conexión.


Reconstruyendo un poco, cuando yo tendría unos veintidós o veintitrés años, volvimos a hablar con mi padre del tema. Ellxs siempre mencionaron la cuestión de que realmente nos buscaron por todos los medios posibles y que no fue fácil, que para hacerlo por la vía legal se pedían muchas condiciones, relacionadas sobre todo a los ingresos. Razón por la que esta búsqueda fue extensa. Ese día que mencionaba, mi padre me soltó algunos detalles nuevos, difiriendo en algunas cosas con mi madre. Por cómo lo interpreto es la forma en que él lo vivió y recuerda. 

Me contaba que estaba trabajando en Radio Rivadavia, los equipos eran de a dos, técnico y periodista. Él era técnico, manejaba una camioneta. Tenía un compañero, Pedro, con el que elegían algunos de los titulares que aparecían por teletipo, eran noticias internacionales y nacionales. Él con mi madre ya habían adoptado a mi hermana y estaban queriendo adoptar otrx hijx. Pedro también quería adoptar y venía intentándolo hacía ya dos años. Un día les apareció una noticia que mencionaba que habían abandonado dos niñxs, uno en Hurlingham y otra en Haedo o Ramos (no se acordaba exactamente) el mismo día en condiciones similares. “Se suponía que podría haber sido la misma persona” me dijo mi viejo hoy, que le pedí me refresque un poco la historia muy rápido antes de partir a jugar un partido de fútbol a Atlanta.

A ambos la noticia les impactó.

Dos semanas después, en una reunión entre trabajadores de diferentes medios, radios y programas de televisión, llaman a mi padre del juzgado de Morón diciéndole que tenían buenas noticias, que cuando puedan se acercaran. Mi viejo le dice que ya mismo. 

En el juzgado me entregan, sin datos previos más que el hecho de que me habían dejado bien arropado en la puerta de una casa de monjas en Hurlingham, quienes me llevaron al juzgado, y un aproximado de mi edad, dos semanas. Según les dice el doctor, por los estudios que me hicieron yo habría nacido entre el 13 y el 20 de noviembre, y él cumplía años el 17. Mi padre y mi madre eligen esa fecha como mi nacimiento y cumpleaños. (No tengo hora de nacimiento, por lo que no puedo revisar mi carta astral, si quisiera hacerlo).

Ese mismo día entregaron otrx niñx en el juzgado.

Mi viejo me dijo hoy que en ese momento lo sabía, “lo sé” se corrigió mientras me lo decía, que era yo el chico de la nota. Una conexión.


Pienso también en mi hermana, con la que me llevo tres años y medio. Su situación fue distinta, a ella la llevaron al juzgado quienes la parieron, dejando sus datos.

Mis viejxs siempre nos dijeron que podíamos ir al juzgado a pedir esa información una vez que seamos mayores de edad. Nunca confirmé que sea de esa forma pero les creo, aunque ahora sospecho que pudo haber sido una forma de cuidarnos.

Por alguna razón para mi hermana en su niñez, preadolescencia y adolescencia (y parte de su adultez), nuestra adopción fue un tema de conflicto. Recuerdo que cuente que un compañero del Colegio Americano, Ariel, le diga a la salida de clase que nuestra abuela, que la había ido a buscar, Haydée, no era su abuela, y que era una puta, pero lo importante es lo primero. También para una materia de tercer o cuarto grado de primaria, en un trabajo sobre la familia, ella eligió pegar carteles en pasillos y aulas con fotos nuestras hablando sobre la adopción. La verdad no recuerdo si lo leí y me dió un poco de vergüenza pero no mucho más que eso. Para ella, en su clase, fue motivo de burla y exposición, algo que al día de hoy no entiendo. Mi hermana en todo su transcurso por el colegio primario y secundario sufrió muchísimo bullying. Me acuerdo de muy pocas personas que la trataban bien, si hoy me cruzara a algunx realmente me acercaría a agradecerles.

En fin, me acuerdo el día que llegué del colegio, Instituto Parroquial Los Santos Ángeles, paso por el pasillo que da a la puerta de la habitación de mi hermana y había una señora, no recuerdo bien los rasgos ni la mirada ni el tamaño, no le presté mucha atención pero, supongo que porque por ese entonces venía siendo tema de conversación, me di cuenta enseguida quien era. Elegí seguir de largo y entrar a mi pieza.

Sin entrar en tantos detalles, resulta que esta familia era bastante conflictiva, el padre era violento y estaban peleadxs entre sí con la madre, aunque por lo que entiendo seguían juntxs. Tenían varixs hijxs, mi hermana conoció a dos, un varón más grande que ella y una chica de aproximadamente su edad. Le habían puesto un nombre, a mi hermana, que no recuerdo en este momento, pero por un entonces, mi hermana lo adoptó.

Toda esta secuencia duró un tiempo, estimo que dos meses. Mi vieja le pidió a mi hermana que por favor no lxs invite a nuestra casa, pero que por fuera haga realmente lo que le parezca. Mi hermana ha sido hiriente para con mis viejxs algunas veces, diciendo cosas como “ustedes no son mi familia”, y en esta situación, que también entiendo le haya revuelto particularmente las emociones a ella, también hizo algunos de este tipo de comentarios.

El chico mayor le llegó a decir a mi hermana que ella lxs había abandonado y dejado atrás, y que ahora por lo menos lxs tenía que ayudar.

Todas las personas que mencioné le pidieron plata extorsionándola emocionalmente de diferentes formas.

Después de un tiempo, y a raíz principalmente de que el padre de esta familia la acose por Facebook, cortó todo vínculo.


He ido a varixs psicólogxs en diferentes momentos hasta los veinte años más o menos. Uno, pelado y cheto, bastante amargo la verdad, me preguntó cómo afrontaba el trauma de la adopción. Le dije que no lo veía como un trauma. Me dijo que estar nueve meses en gestación adentro de un cuerpo, alimentándome a través de otra persona, tener ese tipo de lazo físico y biológico, y que una vez que llego al mundo lo primero que experimento sea un abandono de ese cuerpo, es un claro motivo de trauma. También las semanas en el hospital hasta llegar a los brazos de mi madre y mi padre, en las que, por muy bien que me hayan tratado lxs médicxs y enfermerxs, no tuve una figura materna ni paterna. Es un motivo de conflicto emocional. También mencionó que ahora los estudios aseguraban que los primeros días de vida, además de los nueve meses de gestación, eran determinantes para la emocionalidad y salud mental de las personas. Me dijo explícitamente: “Lo primero que experimentaste al llegar al mundo fue un abandono”. Yo sostuve que no lo veía como un trauma aunque accedí a indagar en eso. 

Habré ido máximo dos meses más, esto fue la primera sesión.

Mi madrina, Ale, una de ellas, en realidad mi madrina de nacimiento es mi prima Marilina, ambas excelentes madrinas, me dijo una vez que para ella su vida arrancó el día que conoció a su madre y padre. Ella también es adoptada.


Creo que son dos formas (¿opuestas?) muy diferentes de pensar, de leer, la historia propia.



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