tiempos muertos / ¿qué es la música? (I)
Esta es una orquesta tormentosa, intuitiva.
Desde atrás de la Behringer X1832 puedo ver a sus diez integrantes y a su director, Germán. Hay cuatro teclados de diferentes tamaños y marcas, tres ukeleles, una flauta dulce y en el medio, el único varón de todxs estxs niñxs, una batería electrónica con cuatro pads, al parecer nueva. Dos de las chicas comparten el teclado con mayor cantidad de teclas, una en cada registro. El resto de niñxs están ensimismadxs en hacer sonar su propio instrumento y se proponen conjuntar los sonidos y las notas solo cuando Germán consigue captar la atención general, lo que tengo que subrayar hace muy bien y con mucha paciencia.
Por momentos, cuando no está dando una indicación particular y se pone a tocar, la orquesta lo sigue. Hay corazón. Hay alma en el grupo.
La batería es latosa y artificial, Feli parece mantener bien el ritmo de los temas. Por momentos, varios, la atención se dispersa y los diferentes sonidos y notas empiezan a mezclarse, sin relación aparente, construyendo el ecosistema sonoro del lugar.
Un, dos, tres, va…
Un gato concertista toca Liszt
Una lechuza baila y dice: “¡Chist!
Me aburre por demás, cambiá ya de compás
que tengo ganas de bailar el twist.”
Suena a coro este poema de María Elena Walsh, perteneciente al libro de poesía Zoo Loco, de 1964, acompañado con armonía y melodía del nocturno Liebestraum No. 3 de Franz Liszt, de 1850.
Si tuviera sentido preguntarle a alguien qué es la música y qué no lo es, tendría que ser a unx niñx. ¿Articularía una respuesta o la encarnaría, se pondría a tocar algo, a hacer un ritmo con las manos o alguna mímica de un instrumento y algunos ruidos con la boca?
EL ARPA
Dejo mi arpa en la mesa curvada,
sentado ahí ocioso, sólo con emociones dentro.
¿Por qué molestarme en tocar?
Llegará una brisa y acariciará las cuerdas.
Este es un poema de Po Chu-i, traducido por Ching Ti.
El álbum 15 minutes in life de Yan Jun me lo mostró Juan Ibarlucía en su estudio en Caballito, la segunda vez que transité la Residencia Territorio. Es un proyecto que me fascinó instantáneamente después de escuchar uno o dos tracks y el concepto. Son grabaciones de campo íntimas, personales, en diferentes momentos de la cotidianeidad de su autor, casi todas intervenidas o moduladas sutilmente. Algunos de los títulos de los tracks son ‘Bus’, ‘Sex’, ‘Kitchen’. ¿Así sonaba Pekín en el 2006?
Unas palabras que leí de Yan Jun en No importa si no es (música):
Las máquinas están por todos lados, haciendo muchos ruidos: grandes, pequeños, continuos, organizados y sin sentido. Nadie podría estar en contra o decir que es víctima. Sería un descaro. ¿Acaso los otros seres-máquina no son parte de mi ser-máquina y el mundo no es uno solo? Y el deseo de vivir en armonía con todas las cosas del universo, o morir con ellas, ¿no admite el ruido producido por la mayor parte de esas cosas?
Empecé a trabajar como pasante en la Casa Museo María Elena Walsh sobre la calle 3 de Febrero del barrio Villa Sarmiento, en Morón, hace un mes, recomendado por Juan Pérez, quien es para mí una joven referencia. En esta casa vivió María Elena Walsh hasta el año 1943 durante su infancia.
Cuando vine a la primera entrevista me sorprendió cruzarme en el patio interno al jacarandá de la canción. Aunque no lo recuerdo bien, seguramente fue mi madre quien me la cantaba. Pensar en esa canción me remite a los tiempos previos a empezar el colegio, cuando iba al jardín con ella, sobre todo en invierno y otoño. En esa época compartía la habitación con mi hermana. En mi casa, sobre la vereda, como en la casa de la familia Walsh, también hay un jacarandá que, en primavera, empezado noviembre, mes en el que nací, muestra sus flores violetas.
Las pasantías que ofrece el museo por convenio con la UNTREF, donde estudio, pueden ser para guías, generalmente ofrecidas a estudiantes de la Licenciatura en Gestión del Arte y la Cultura, para hacer sonido o para cubrir la técnica del museo, electricidad general y mantenimiento de obras e instalaciones. Estas últimas son sencillas pero, para mi sorpresa, trabajan con arduinos, sensores, pequeños sistemas electrónicos y esas cosas con las que estamos familiarizadxs en mi carrera, Artes Electrónicas. El equipo del museo está conformado por quienes lo dirigen, Martín es quien se encarga de los eventos y el único nombre que me aprendí por el momento, la directora general es quien habla en nombre del museo cuando presenta algún show y supongo hará muchas otras cosas que desconozco, y la tercera directiva, quien se encarga de los contratos, trámites administrativos y asuntos de gestión, es quien me hizo la entrevista. Después están lxs empleadxs municipales y lxs pasantes. La mayor parte de lxs pasantes son guías, de hecho me sorprende la cantidad que hay para el tamaño del museo, también son lxs peor pagos. Después está Juan, estudiante de Ingeniería en Sonido, quién hace sonido en algunos eventos, y Juan Pérez, mi compa, que hace el mantenimiento técnico del lugar y las obras. Yo entré para cubrir ambas áreas junto a ellos, sonido y técnica. (Me es necesario mencionar a Walter, el señor de seguridad, que el viernes pasado cuando le pedí que me abra para fumar un pucho me dejó fumar adentro porque no había nadie).
Los viernes me piden que vaya un rato antes de las seis de la tarde para conectar dos micrófonos que se dividen en dos o tres de las chicas del coro cada uno. El taller para niñxs dura una hora y, si bien mi participación es minúscula, tengo que admitir que es muy divertido y me da tiempo, e ideas, para escribir o estudiar.
De siete a nueve se reúne el ensamble para adultxs.
Las cosas no son tan diferentes. Los movimientos y las interacciones se sienten torpes y discontinuos entre sí. A pesar de la edad, los esfuerzos de German por mantener la concentración grupal son igual de necesarios y apenas menos constantes.
Las notas son inseguras, en el bajo, en los dos bombos legüeros. Tienen una fecha en catorce días. No hay virtuosismo aunque tampoco ansiedad.
Algunos gestos, de vigor y de goce, no coinciden con lo que suena, aunque hay una clara mejoría con el viernes pasado en el que lo que sonaba era considerablemente inarmónico y desafinado.
Lo que oigo es hermoso.
Algunxs de ellxs reflejan particularmente una relación inocente e infantil con el instrumento que tienen en las manos, están jugando. Es difícil imaginarse a estas personas performeando un rol autoritario en un contexto laboral o teniendo una discusión intensa y necesaria con un familiar sobre un tema serio. Se lxs siente frágiles. Muy frágiles.
Una de ellas, el rostro que estoy imaginando en este momento mientras escribo esto, el que más me conmovió en algún sentido, es el de una mujer de unos cincuenta o sesenta años. Parece sorprendida y algo preocupada, tiene las cejas levantadas y mira para los dos lados aunque desconcentrada, comprometida pero sin terminar de prestar atención a nada. No está tocando ningún instrumento. Está al lado de una señora que toca una maraca y canta varias de las canciones que practican con una voz muy linda aunque bajita. Nuestra mujer, cuyo nombre quisiera preguntarle, apenas canta, apenas participa, pero está ahí, un viernes por la tarde noche, a veces sonriendo, mirando a Germán que está a su izquierda y mirando a algunx otrx integrante del grupo que está a su derecha. ¿Qué pensará ella que es la música?
Quisiera evocar un proyecto, transeúntes, registro de músicas efímeras (y performances) en el espacio público que grabé entre agosto y octubre de 2024, en su mayoría, en el tren Sarmiento, aunque hay algunas grabaciones en la calle y en otras líneas de tren.
Mi intención de concebir este álbum fue armar mi sistema y transitarlo como una práctica, el resultado final sería consecuencia, el valor principal la experiencia de hacerlo. Desde la segunda mitad de 2023, desde que estudio mi carrera mayoritariamente en la sede de UNTREF de Villa Lynch, viajo entre tres a cuatro horas por día en transporte público, a veces más. Mi recorrido fijo, por ejemplo este cuatrimestre, es de Ituzaingó a Liniers en el Sarmiento, de ahí espero el 117 sobre Rivadavia y voy hasta Sáenz Peña, una vez que bajo, sobre General Paz, camino unos ochocientos metros. Por la mañana este trayecto dura una hora y media, de ida y a veces un poco menos a la vuelta, solo para ir a la facultad. A esto le agrego los días que trabajo, en Ramos o Morón, y los miércoles que voy al taller en (creo que es) Almagro a unas cuadras del Abasto.
Sobre todo a la noche, ya que a la mañana el Sarmiento está explotado, trato de estudiar o leer. Me molestaba un poco la cantidad de ruidos que se imponían, además del ruido propio de la maquinaria gigante arrastrándose del conurbano a capital y viceversa, me refiero a las voces, me distraen muy fácilmente. Hay tres tipos claros de voces presentes en el Sarmiento: conversaciones, a veces muy fuertes, ya sean por teléfono o entre dos o más personas; vendedorxs, músicxs y gente que pide plata por diferentes motivos (estxs tres se turnan entre sí); bebés o niñxs llorando, incisivxs e inevitables, sobre todo para quienes queremos concentrarnos.
Mi interés principal fue transitar de una forma distinta esta situación diaria, prestarle atención a los sonidos, a las entonaciones, a las palabras, a los volúmenes, a los ritmos, a la conjunción de todos ellos y a lo particular de cada uno. Empecé a grabar con el celular primeramente a quienes se presentaban a cantar canciones, no recuerdo cuál fue la primera grabación pero cuando las oigo vuelvo muy claramente a cada momento en el que las hice. Mi relación con las sonoridades durante esos meses cambió mucho y progresivamente, primero grababa de una forma bastante tímida y poco puntillosa, con el tiempo llegué a ponerle el celular muy cerca a las personas para poder captar bien lo que estaba sucediendo o a moverme de un vagón a otro para perseguir algún sonido e incluso a pasarme de estación para no cortar el audio. Me empezaron a llamar la atención las performances de lxs vendedorxs, quienes muy presente tienen la importancia del impacto en su trabajo y la amplia gama de posibilidades que hay en la correcta selección de palabras, los diferentes tonos de la voz y la repetición para generar interés y ventas. Por último me vi grabando diferentes sonidos con los que me encontraba ya fuera del tren. Caminando por Merlo, por ejemplo, me senté en la Plaza Néstor Kirchner durante un buen rato a grabar y escuchar a un predicador evangelista. Interesante. También capté, por Ituzaingó, las voces de un grupo de chicas ofreciendo agua para la cabeza en la peregrinación a Luján, un audio que me gustó mucho.
¿Qué sentido puede tener un proyecto como este? ¿Es un álbum musical? ¿Es música?
Para Yan Jun no importa, ¿qué pensarán lxs niñxs de la Orquesta Ruidosa de Villa Sarmiento? ¿cambiarán sus respuestas con el paso del tiempo, cuando empiecen a estudiar, a discernir, a preferir, a performear sus propias canciones? ¿Y la señora de gestos preocupados y sorprendidos cuyo nombre desconocemos?
Tuve algunos antecedentes de transeúntes que partieron de un sistema. Mientras participaba por primera vez de la Residencia Territorio, en 2021 durante la pandemia, la quinta actividad propuesta fue dejar la videollamada por un rato, agarrar el celular y grabar sonidos de nuestra casa, enfocarnos en los pequeños detalles, tratar de no intervenir, de no generar, sino de encontrar, de prestarles atención. ¿Cuáles son esos sonidos que te acompañan en la cotidianeidad? ¿Y los sonidos que te acompañaron en algún momento pero ya no?
Grabé algunos cajones, el agua golpeando con la pileta del lavadero, algunas puertas, la risa de mi hermana, algunas conversaciones personales, y seguramente algunas cosas más que no recuerdo. Junto a estas grabaciones agregué un loop de piano que venía tocando en el teclado Casio que me dio mi abuela, algunos pads y fue de las primeras veces que compuse unas teclas usando el piano roll del FL. Al día de hoy, al haber perdido el proyecto, no recuerdo ni puedo sacar exactamente las mismas notas. Escribí algo, lo grabé con el celu y salió error, uno de los temas propios que más me gustan.
Otro proyecto que me interesa mencionar es Archivo P.A.I.S, de Nicolás Varchausky, quien fue uno de los profesores de la materia Laboratorio III, que estaba cursando en ese entonces. Fue bastante loco porque mientras sucedían las primeras grabaciones e iba pensando la forma de organizarlas y todo eso, en una clase él muestra este proyecto, una página web de archivo sonoro, una “colección de registros de voces anónimas en espacios públicos”. Las grabaciones, en su mayoría, están hechas por él y a cada una la acompañan diferentes anotaciones: un título, el año y a veces la fecha exacta en la que fueron grabadas, algunas fotos y otras cosas más. El archivo completo está dividido en cuatro colecciones: La Voz de las Instituciones, La Voz del Mercado, La Voz del Arte y La Voz de Dios. Este detalle, en cuanto al contexto que enmarca el archivo (el formato página web, el texto, la gráfica, los detalles que se presentan de cada grabación), me parece el más poético.
Este tema se llama Por el valor de vivir
Bueno, los invito con la mente a escuchar esta canción y a sentirla con el corazón porque voy a intentar alegrar un poquito lo que es la noche del miércoles con este tema.
Por el valor de vivir, a capela para ustedes. A ver si reconocen este ritmo, yo creo que sí, eh. Ojalá que te guste, dice así.
Por el valor de vivir, querido público:
Los saludo priorizando el respeto
y también les expreso un sentimiento
mientras trato de ganarme la vida,
conseguir el sustento.
Por eso sigo ordenando mi mente como los pensamientos
y quiero que pasen todos un lindo momento.
Estás vivo y nunca dejes de amarte
y por supuesto también cuidarte.
Luchá por tus objetivos y no pares hasta que puedas lograrlos.
Festejá con tu familia y cada amigo por lo bueno alcanzado,
valorando a las personas que estén a tu lado.
La paciencia se convierte en un arte,
por eso felicito al laburante
que la rema día a día y seguro que le sobra aguante.
Tantas horas laburando en la vida y el dinero no alcanza
pero no perdamos la esperanza.
Y vamos las palmas, querido público.
Vamos que podemos vivir con alegría un ratito más.
Tengamos en la vida, todos los días, amor y paz,
disfrutando siempre, momento a momento,
por el valor de vivir.
Estamos todos en condiciones de demostrar nuestras virtudes.
Porque siempre el que quiere razona convencido de que Dios nos ama y nos perdona
porque quiere ver crecer a todas las personas.
Y vamos las palmas, querido público.
Vamos que podemos vivir con alegría un ratito más
Tengamos en la vida, todos los días, amor y paz,
disfrutando siempre, momento a momento,
por el valor de vivir
Amor y paz, un aplauso, por favor.
Querido público, primero gracias por el respeto de escucharme, gracias por estar ahí, gracias por dejarme seguir aprendiendo y compartiendo con ustedes. También agradezco muchísimo la melodía del grupo Callejeros porque gracias a ella me pude inspirar para poder componer, letra de quien habla, una de las nueve canciones que tengo hasta el momento. La que terminan de escuchar, querido público, Por el valor de vivir. Ojalá que hayan pasado un lindo momento., que hayan disfrutado de la canción porque esa es mi intención, querido público. También habrá una pequeña colaboración para seguir sobreviviendo viene más que bien, los que puedan colaborar, y no te olvides nunca que por más pequeña que sea, para mí vale muchísimo, para mí vale un montón, porque sale de tu corazón.
Querido público, la idea principal, que pasen una linda noche y que Dios bendiga e ilumine a cada uno de todos ustedes. Gracias por estar ahí, gracias por dejarme compartir, si me das una manito no te vas a arrepentir. Querido público, Por el valor de vivir.

qué es la música? qué es el arte? lo es todo sonido, lo es todo lo bello? yo creo que se tiene que mostrar cierta sensibilidad, y ahí hay algo artístico. A mi no me gustan los sonidos de mi cotidianidad, será quizás por mi trabajo, pero lo que presentas me gustó. En mi caso yo trato de registrar carteles, palabras y dibujos en lugares. Me gusta encontrar esas cositas para matar el aburrimiento. Un abarazo.
ResponderBorrarme gustaría una colección con esos registros de carteles, palabras y dibujos. Imágenes de nuestra cotidianeidad, la sensibilidad se la damos nosotrxs, no? aunque es verdad que hay algunas cosas que conmueven por sí mismas, es difícil que no nos interpelen. Abrazos.
BorrarHay otro arte que, como la música, no pueda ser ni solo social ni solo íntimo? Escuchamos melodías y patrones y en nuestro interior les asignamos una valoración, un orden. Compartirlo es la música, en parte.
ResponderBorrarPreguntemos también, además de qué es, ¿Cuándo? El sonido del tren puede ser un estorbo, o puede ser un ritmo. Nuestra percepción es inescapable, Salvo por nosotres mismos.
¿y se puede soñar con música? ¿compartimos los sueños?
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